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lunes, 28 de febrero de 2011

Transformaciones del Año 1000




A partir del siglo XI, muchas cosas empezaron a cambiar en Europa:

1.- Las invasiones llegaron a su fin.
2.- Se introdujeron nuevas técnicas de cultivo para facilitar la producción agrícola.
3.- Aumentó la población.
4.- Los viajes se hicieron más frecuentes.

Estos cambios están estrechamente relacionados entre sí.

Por ejemplo:

El aumento de la población, por ejemplo, tiene que ver con:

El uso de nuevas técnicas de cultivo, pues ante una mejor alimentación (y el fin de las guerras ocasionadas por las invasiones), la gente sufría menos enfermedades, lo que ayudó a reducir la mortalidad y a crecer la natalidad.
A su vez, los recursos con los que contaban los campesinos para alimentar a sus familias y pagar los impuestos a los nobles –que cada vez exigían más– comenzaron a resultar insuficientes. Por esta razón, empezaron a salir de los límites del señorío, con permiso del señor, en busca de nuevas tierras para cultivar y así cumplir con ambas obligaciones. Las tierras que encontraron no habían sido trabajadas, por lo que los campesinos debían arar el terreno por primera vez. Para ello, se talaron bosques y se desecaron pantanos. Estos procesos se denominaron roturaciones.

LAS ROTURACIONES

Si bien las roturaciones no eran algo nuevo, ya que los campesinos habían avanzado sobre los bosques en numerosas ocasiones, sí eran novedosas fuera del feudo. Gracias a ellas, los campesinos comenzaron a experimentar una nueva vida, fuera de la rígida autoridad del señor feudal. De todas las roturaciones que se hicieron en tierras lejanas, la más espectacular fue la llamada “expansión alemana hacia el este”, en la que se incorporaron tierras ocupadas por pueblos eslavos.

¿Y quiénes llevaron a cabo tan impactante expansión?

En algunos casos, la empresa fue iniciada por nobles, quienes atrajeron a campesinos con la promesa de su libertad. Con este incentivo, numerosos pobladores se trasladaron hacia el este y empezaron a roturar nuevas tierras. En este proceso de roturaciones también se destacaron algunas órdenes religiosas.

Pero no solo hubo más tierras, sino que las que ya se explotaban se hicieron más productivas, es decir, se obtenía mayor cantidad de alimentos. Esto sucedió, entre otras razones, porque se cambió el modo de utilizar las tierras: en lugar de usar la mitad de ellas para sembrar y la otra mitad en barbecho, como se hacía tradicionalmente, comenzó a implantarse la rotación trienal de cultivos, por la que se dejaba descansar solo la tercera parte de las parcelas y se sembraban los otros dos tercios al mismo tiempo: un tercio con siembras de invierno y otro con los de verano. De este modo, no solo había más variedad de cultivos, sino que también se evitaba el agotamiento del suelo.

Por otra parte, se introdujeron nuevas técnicas que facilitaron el trabajo agrícola, tales como:

El uso del arado de vertedera de hierro, que labraba la tierra más profundamente y era ideal para las tierras duras.



O el empleo de la collera, que servía para enganchar el animal al arado para permitirle mejores movimientos.


Con esto se pudo incorporar el caballo, que araba más rápido, en remplazo del buey. También comenzó a utilizarse la rastra, que era una herramienta para alisar el terreno y facilitar la siembra. En otras zonas se extendió el regadío y se introdujeron nuevos cultivos, en ambos casos por influencia islámica.
Por último, se difundieron los molinos que molían cereales, que hacían el trabajo de cuarenta personas.



Como consecuencia de todos estos cambios, la producción de alimentos aumentó, lo que permitió alejar el fantasma del hambre. Por ello, la población creció mucho: pasó de 42 millones en el año 1000 a 73 millones en 1300.




LAS TRANSFORMACIONES RURALES

Las transformaciones agrícolas del año 1000 produjeron un cambio en la forma de producción de los campesinos medievales, que pasó de una economía de subsistencia a una agricultura abierta y comercial.
La creciente circulación de moneda permitió a muchos campesinos dejar de ser siervos y convertirse en hombres libres. Había hombres libres que arrendaban una parcela de tierra al señor y le pagaban por ella una renta; a ellos se les denominaba colonos, mientras que los villanos eran pequeños propietarios que vivían en villas y subsistían con la producción de su propia tierra.

Los artesanos

Con el aumento de la población se incrementó también la necesidad de artículos como ropa, zapatos, telas, joyas, herramientas y alimentos procesados, como el pan. Esto fortaleció a los artesanos organizados en gremios, que eran grupos de trabajadores del mismo oficio (zapateros, herreros, entre otros) con una reglamentación relativa al uso de las materias primas, el número de trabajadores, la calidad y el precio de los productos. En cada oficio existía la siguiente jerarquía:

1.- El maestro.
El maestro alojaba en su casa a los niños aprendices que se le confiaban, les enseñaba el oficio y los mantenía a cambio de su trabajo.

2.- El oficial.

Los oficiales habían sido aprendices que se habían instruido en todo lo necesario para trabajar en el oficio y se les pagaba un salario.

3.- El aprendiz.
Vivía en casa del maestro y se dedicaba a aprender el oficio, tanto tiempo como fuera necesario.

De Oficial a Maestro
Para que un oficial se convirtiera en maestro y pudiera montar su propio taller debía presentarse ante el gremio, solicitar una prueba y realizar una obra maestra; si era aceptada, se le concedía el título y los permisos necesarios para ejercer.




EL COMERCIO

Las transformaciones agrícolas y urbanas, hicieron que el comercio se reactivara, sobre todo el de larga distancia, es decir, el que se realiza entre continentes, por tierra y mar. En este período, los artículos principales eran los de lujo, como sedas, paños finos, gemas, especias y metales preciosos llevados a Europa desde el Lejano Oriente. Por lo tanto, el comercio, además de constituirse como una actividad económica importante de la Baja Edad Media, se convirtió en una instancia de difusión cultural. Así, Europa recibió la exótica cultura asiática que destacaba por su producción de objetos de lujo, como sedas, perfumes y especias. En este sentido, tanto el Imperio bizantino como los árabes cumplieron el rol de difusores de la cultura de India y China.

Ante la necesidad de hacer más fáciles y seguros los intercambios, se inventaron diferentes mecanismos comerciales:

a) La letra de cambio.


b) Los préstamos de dinero a interés.


c) La contabilidad a doble columna.

d) La banca para cambiar monedas.


Además del intercambio por el mar Mediterráneo, se intensificó el comercio en el mar Báltico, organizado por una alianza llamada Liga Hanseática.


El comercio interno se desarrolló y se mejoraron o abrieron nuevas rutas terrestres que comunicaron los dos polos comerciales: el Báltico y el Mediterráneo, por lo cual las rutas pasaban en su mayoría por Francia. El comercio se realizaba en ferias a las que llegaban productos de todos los lugares. La más importante fue la Feria de Champagne en Francia.

Feria de Champagne en Francia



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